“La medicina es un estado de opinión, lo que hoy está bien otro día está mal”


Santiago Otaduy es médico 24 horas siete días a la semana, una vocación que despertó temprana y se mantiene en el tiempo. Siempre acompañado de su instrumental, siguiendo el juramento hipocrático, defiende que el médico es más que un doctor y se muestra crítico con muchas actitudes de algunos profesionales. “Lo primero que tiene que ser un médico es buena persona, tiene que escuchar a la gente y dar explicaciones. Siempre.” afirma.

¿Hay poca empatía en las consultas?

El problema es que la gente a veces se dedica a un oficio para el que, o no está preparado o no le gusta. Yo he visto de todo, hasta de mal ejemplo. El “a mí no me pagan para esto” nunca es un buen ejemplo. Hay que atender a la gente venga como venga, con cita o sin cita.

¿Se está perdiendo esa vocación profunda en una profesión como esta? ¿Hay médicos que no la poseen?

Muchos. El problema es la base y si no la tienes ¿qué pintas ahí? La mayoría de las veces es debido a una gran inseguridad, no tienen confianza en sí mismos.

¿Qué diferencia hay entre la inseguridad de los médicos actuales y la de los médicos de hace 50 años?

Es la misma pero aquellos médicos tenían más prestigio y estaban sometidos a menos exigencias por parte de los pacientes. Pero el paciente nunca tienen que agobiarte, esto es una relación interpersonal, un toma y daca. Si te portas bien con ellos, se portarán bien contigo. Pasa como con los profesores y el alumnado de Bachillerato. Y al final, te quemas.

¿Dónde está la solución?

En uno mismo. Yo he tenido infinidad de pacientes, era el que más horas metía de consultas. Jamás tuve un problema ni con mis compañeros ni con los pacientes. Ni medicarme, ni baja por estrés. Uno se gobierna.

Al médico se le presupone sangre fría y temple, pero es una persona…

Claro, pero tienes que hacerte a ti mismo, porque uno se hace.

La profesión se ha democratizado, de ser un oficio de familias a estar al alcance de todos… un boom.

Y eso está bien pero nos hallamos en una disyuntiva: una cosa es estudiártelo todo bien y sacar la carrera con las mejores notas y luego su aplicación. Igual que la abogacía. Un médico es mucho más que un técnico. Somos lo que hacemos todos los días y tiene que ver con la dedicación. No soy partidario de las plazas vitalicias, nadie tendría que estar en la Seguridad Social con plaza fija.

Le veo muy crítico…

He visto mucho. A cierta edad trabajas en un hospital y estás libre de guardias y entonces llegan los jóvenes. ¿Quiénes pueden saber más que quienes tiene una amplia experiencia? Pero no están. Que trabajen los jóvenes. Yo jamás he tenido un problema con mis superiores y eso que he divergido mucho. Cuando había que prescribir genéricos, si valían lo mismo, yo recetaba la marca, me inspiran más confianza.

“Un médico es mucho más que un técnico. Somos lo que hacemos todos los días y tiene que ver con la dedicación”

Al menos la evolución de la tecnología ha ayudado…

Pero los avances en medicina los hacen los que no son médicos, o sea, químicos, ingenieros… Pasteur no era médico y hay una concurrencia con la medicina, pero ahora se tiende mucho a la maquinaria y poco a las habilidades.

Sobre todo para abordar a los hipocondríacos, los aprensivos…

Hay más enfermedades y, por tanto hay más miedos. Y una cosa es la persona que se inventa enfermedades y otra la persona que está bien y en cuanto tiene algo se desequilibra. Este último no es un hipocondríaco, que es el que se repite “esto lo tengo yo”.

¿Hay que mirar en google?

Soy absolutamente partidario de consultar en internet incluso para los ajenos a la medicina. Que nos genere más ansiedad siempre depende de quién esté mirando la pantalla, cómo lo manejes. Si un paciente me enseña una mancha consulto internet con ellos. Me dicen, “esto es lo que tengo yo”. Y refuerza el diagnóstico.

¿Y no tendría que ser al revés? ¿Que el médico nos refuerce o no lo que hemos visto en internet?

Si el ordenador te refuerza lo que te dice el médico significa que el profesional tiene razón.

¿Tras el covid somos una sociedad más miedosa, escrupulosa, aprensiva?

Yo creo que no porque nos hacemos a todo. Nos hemos acostumbrado a la amenaza. Para cambiar hay que hacer algo diferente y nosotros ya estamos entrenados. Es la gracia de los protocolos, hacer lo correcto, siempre hay que tener una costumbre buena para seguirla. Si siempre hacemos lo mismo supone una práctica inteligente porque es un ahorro de energía. Si te entrenas para reaccionar de una manera lo acabarás haciendo.

También aplicable a los profesionales de la medicina a la hora de enfrentarse a la enfermedad o a la muerte, ¿están hechos de otra pasta?

También hay profesionales aprensivos y eso es imposible de manejar. Y debe de ser un infierno. Nuestra profesión tiene un altísimo índice de suicidios, drogodependientes o alcohólicos. Es debido a que se encuentran con situaciones que no saben afrontar y no se preparan para afrontarlas. No se trata de hacer durante muchos años un trabajo, hace falta hacer muchas cosas. Con 30 años en una profesión puedes tener más experiencia de uno de 50.

¿La resiliencia entonces en los médicos es un mito?

Sí, es un mito. Somos tan humanos como todos los demás.

“El paciente nunca tienen que agobiarte, esto es una relación interpersonal, un toma y daca. Si te portas bien con ellos, se portarán bien contigo”

¿Cuáles serán las enfermedades del siglo XXI?

Obviamente el cáncer por la prolongación de la vida y porque las enfermedades de antes no son fatales de forma determinante. Luego hay factores como los de riesgo, estamos de acuerdo pero nadie sabe valorarlo…

¿Y la salud mental? ¿Está en el top ten?

Ansiedad tenemos todos y no es mala. Sin ella no pasarías un examen, pero mucha te anula. Por supuesto también las degenerativas del sistema nervioso.

Llegaremos con corazones fuertes que mantienen nuestro armazón vivo y la memoria perdida. ¿Seremos seres dependientes con buena salud física?

Cuidarnos va bien pero tampoco sabemos hasta qué punto influye, también existe la genética. Hay cosas que se pueden corregir, tabaquismo, sedentarismo, tensión arterial, diabetes… pero hay factores inherentes a la persona, la edad lógicamente, el sexo y la herencia genética, que pueden influir enormemente.

¿Eso explica que Carrillo muriera con 97 años sin soltar el cigarrillo?

O Churchill, obeso y bebedor como un cosaco que murió de puro viejo. Hay algo. Puede ser por eso o por lo contrario.

¿Estamos obsesionados con durar? ¿Con la muerte? ¡Si lo importante es vivir!

Pero es algo elemental. Un chaval de 20 años salta de un balcón a otro o va en moto sin pensar en la muerte, aquí y en Bangladesh, es un desprecio por la vida. Ese da la casualidad que no se muere pero llega a los 85, está en silla de ruedas y no se quiere morir ni a palos. Y es la misma persona, pero se apega a la vida. Cuando llegas a viejo siempre dices: “un poco más”. Y en medicina queda todavía mucho por descubrir.

“Cuidarnos va bien pero tampoco sabemos hasta qué punto influye (…) Hay cosas que se pueden corregir, tabaquismo, sedentarismo, tensión arterial, diabetes pero hay factores inherentes a la persona”

¿Cuánto?

Es que cuanto más vemos menos sabemos. Hacemos más especialidades, subespecialidades. Tenemos de todo. Un médico general sabe un poco de todo, un especialista sabe mucho de poco y un súperespecialista es un médico que sabe todo de nada.

¿Nos preocupamos mucho de cuello para abajo y poco de cuello para arriba?

¿Y quién te dice que alguien no va todos los días al médico por lo del cuello para arriba? Antes estaba el cura o los amigos, el médico muchas veces hace esa función.

Pero los profesionales de la psicología son necesarios…

Pues depende del profesional. Encuentras gente que te dice “estoy perfecta” después de estar en siete u ocho psicólogos. Y te dice que con el último está bien. Cuando le preguntas qué le ha dicho el último psicólogo te dice : “lo mismo que los demás pero… ¡cómo me lo ha dicho!”. Una vez más, lo importante es la comunicación y hay especialidades que no solo exigen que haya algo más, sino lo que no haya, que son las barreras.

Y además ahora existe el correo electrónico. ¿Está enganchado?

Contesto todos los días incluso si no estoy en la consulta y estoy de vacaciones. Entonces creen que molestan, ¿por qué? Cuando estoy fuera nunca digo dónde estoy salvo que me digan que se van a presentar en la consulta. Pero es que entonces no me van a encontrar.

Es positivo en todo caso que se abran estos cauces con el paciente ¿refuerza la confianza?

Soy, como no podía ser de otra manera, partidario de la consulta presencial, pero también un firme defensor del correo electrónico porque queda escrito y así evitas las confusiones o los malos entendidos. Si te entiendes, confías.

El Dr Otaduy pasará ‘consulta digital’ a través del correo electrónico: consultoriomedico@ntm.eus Jose Mari Martinez


Un gran logro de las políticas sanitarias fue la ley antitabaco. ¿Quién nos lo iba a decir hace 20 años?

Pero mientras el tabaco exista, no debería venderse. Prohibida la venta. Que pongan los impuestos de otro sitio porque el gasto al final va a los hospitales.

Pero hubo un tiempo en que los médicos fumaban y hasta te recibían fumando en la consulta….

Yo no he fumado nunca, pero es cierto, había consultas en las que no se veía por la cantidad de humo, el cenicero lleno de colillas y auscultando ¡con el cigarro en la boca! Si es que hemos visto de todo.

¿Qué hacemos con el alcohol?

Una copita de vino es estimulante y crea bienestar. No entro en bares pero todos los días me tomo mi copita. ¿Prohibir el alcohol? Tengo mis dudas. Beber alcohol lo puede hacer cualquiera, hasta en su casa.

Hay defensores de alcohol 0,…

La medicina es un estado de opinión, lo que hoy está bien otro día está mal. Desde la postura de los bebés, hasta el consumo de huevos, el pescado azul o el zumo de naranja diario. Esto va por modas. La dosis es el veneno, no hay nada que no sea mortal, ni siquiera el agua del grifo.

PERSONAL

Nombre: Santiago Otaduy Bengoa.

Nacimiento: 25 de julio de 1947 (Arrasate-Mondragón).

Trayectoria: Tras realizar el bachillerato superior en el colegio de las Escuelas Pías de Bilbao, entró en la carrera de Medicina en la Universidad de Salamanca. Tras la mili, se especializó en Medicina Interna en el Hospital de Basurto. Ha ejercido la medicina durante 50 años, en el Servicio de Urgencias de la Seguridad Social o como médico de empresa de la central nuclear de Lemóniz, dentro de la empresa Ibemo durante seis años y hasta su cierre. Hasta su jubilación en 2013, fue médico de atención primaria ejerciendo en su consulta a lo largo de tres décadas desde 1983.

Si deseas realizar una consulta al Dr. Otaduy, escribe un mail a consultoriomedico@ntm.eus. Todas las respuestas se publicarán en las webs de los periódicos de Grupo Noticias.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *