Este es el lado bueno de estar de mal humor


El mensaje que se traslada constantemente desde diversas esferas es que hay que estar feliz y contento. Que siempre hay alguien que está peor que tú, por lo que no tienes motivos para estar enfadado o triste. En este sentido, la sociedad se ha vuelto poco tolerante con aquellos que están de mal humor por el motivo que sea. 

Y esto solamente sirve para esconder algo que es totalmente normal: las personas se enfadan, se alteran, se estresan y se ponen tristes de vez en cuando, y eso no tiene nada de malo. Así que no se deberían poner esfuerzos para intentar aparentar una felicidad que no es, cuando lo que realmente hay es mal humor. 

De hecho, no hay ninguna evidencia científica que determine que estar de mal humor sea un problema en sí mismo. El error está en la gestión que se hace de esa tristeza o ira interna y la actitud con la que se afronta este estado. En este sentido, se puede sacar provecho a al mal humor para que, en vez de ser algo negativo, sea un algo positivo. 

Los errores se detectan antes estando de mal humor

Así lo ha indicado un nuevo estudio de la Universidad de Arizona, que se ha publicado en Frontiers in Communication, ha descubierto que, cuando alguien está de mal humor, tiene la capacidad de identificar más rápidamente las incoherencias literarias o escritas, ya que sus capacidades analíticas aumentan. “Demostramos que cuando las personas tienen un estado de ánimo negativo, son más cuidadosas y analíticas. Escudriñan lo que realmente se dice en un texto, y no se limitan a recurrir a su conocimiento del mundo por defecto”, ha reconocido Vicky Lai, que liderado la investigación.

Para poder demostrarlo, los investigadores alteraron el humor de los voluntarios que participaron en el estudio mostrándoles fragmentos de la triste película La decisión de Sophie o de Friends, una de las series más conocidas y divertidas. Posteriormente hicieron una encuesta para evaluar el estado de ánimo de todos los participantes, tanto antes como después de la prueba. Al parecer, la serie no tuvo ningún efecto. Los encuestados se quedaron igual tras verla. Sin embargo, los que sí vieron la película sí quedaron tocados y tuvieron sentimientos negativos.

Por otra parte y tras el visionado, los sujetos tuvieron que leer relatos cortos que contenían un error crucial relacionado con incoherencias en el lenguaje y el contexto. Durante la evaluación, se analizaron las ondas cerebrales de los sujetos mediante EEG para comprobar cómo respondían a las incongruencias del texto. Cada sujeto participó en el experimento dos veces – una en cada grupo de control -, con una semana de diferencia entre cada experimento. 

Aquellos que se encontraban en un estado de ánimo desfavorable presentaban una actividad cerebral asociada al reanálisis, lo que demostraba una actitud de vigilancia ante los errores. “Se trata de las mismas historias, pero en distintos estados de ánimo, el cerebro las ve de forma diferente, siendo el estado de ánimo triste el más analítico”, ha explicado la investigadora. 

Debido a este lado bueno del mal humor, la investigadora ha recomendado que cuando alguien esté enfadado o triste, debería realizar tareas “más orientadas a los detalles” para poder aprovechar su estado de ánimo. “Hemos demostrado que el humor importa, y quizá cuando realizamos algunas tareas deberíamos prestar atención a nuestro estado anímico”, ha reconocido la experta. 


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